Todo empezó con Mochi
Mochi llegó a nuestra vida con apenas un mes. Una gatita abandonada, diminuta, que necesitaba mucho más que un techo: necesitaba cuidados, paciencia y cariño constante. Se lo dimos sin pensarlo dos veces, y ella nos devolvió eso mismo multiplicado por mil.
Poco después le diagnosticaron asma.
Esa noticia lo cambió todo. De repente, cada decisión sobre su día a día pasó por un filtro nuevo: ¿esto es bueno para sus pulmones? Empezamos a mirar con lupa cualquier producto que entrara en casa, y muy pronto llegamos a una de las cosas en las que menos solemos pensar: la arena del gato.
El problema que no sabíamos que teníamos delante
El polvo de las arenas tradicionales —arcilla, sílice— es invisible para la mayoría de personas, pero no para unos pulmones sensibles como los de Mochi. Cada vez que ella escarbaba, ese polvo quedaba suspendido en el aire que respiraba. No podíamos permitirlo.
Así llegamos a las arenas de origen vegetal. Fueron una revelación: sin apenas polvo, mucho más respetuosas y naturales. Pero cuanto más las usábamos, más claro teníamos que había margen de mejora. En control de olores, en textura, en composición, en diseño… en todo lo que hace que una arena sea realmente la mejor opción, no solo una alternativa.
De la necesidad de Mochi a un proyecto propio
Con esa idea rondándonos la cabeza y con muchas ganas de emprender algo con sentido, decidimos dar el paso: crear nuestra propia arena vegetal, pensada desde cero para el bienestar real de los gatos y con el mismo respeto por el planeta que buscábamos para nuestra propia casa.
Así nace KATO: una arena de tofu y yuca de máxima calidad, sin polvo, biodegradable y pensada al detalle —desde la fórmula hasta el packaging— para las personas que, como nosotros, no están dispuestas a hacer concesiones cuando se trata de la salud de su gato.
Mochi hoy
Hoy Mochi es una gata feliz, sus pulmones están tranquilos, y sigue siendo —de forma no oficial pero muy seria— la primera tester de todo lo que hacemos. Si no pasa el control de calidad de Mochi, no sale a la venta.
KATO existe porque una gata pequeñita nos enseñó a fijarnos en los detalles que de verdad importan. Y seguimos aquí por eso: para que cuidar de tu gato nunca signifique renunciar a lo mejor.